- Cuatro visiones experimentadas desmontan los falsos mitos acerca de la electrificación, sin por ello dejar de advertir de las carencias aún existentes.
El proceso de electrificación que rodea al automóvil se ha convertido en todo un reto para los numerosos actores que forman parte del escenario de la movilidad. Un cambio de paradigma ante el cual se han posicionado dos bandos a favor y en contra de una solución tecnológica que ya ha sido escogida para marcar el futuro de la automoción.
Pero frente a las numerosas ventajas que ofrece el coche eléctrico, también surgen muchas dudas. Autonomía, rentabilidad, seguridad, recarga… son algunas de las incertidumbres que manejan muchos usuarios escépticos o indecisos ante lo eléctrico. Y muchas de ellas se han convertido en auténticos mitos sin ninguna justificación.
Precisamente estas cuestiones han centrado el debate de la Mesa ECOMOV Pro, un encuentro que ha reunido a diferentes profesionales vinculados al sector de la movilidad para analizar, desde distintas perspectivas, qué hay de cierto detrás de algunas de las dudas más extendidas sobre el vehículo eléctrico.
En esta ocasión, esta iniciativa organizada en torno a la Feria de la Movilidad Eficiente ECOMOV ha contado con cuatro perfiles muy diferentes, pero todos ellos altamente involucrados en la electrificación; César Valle, responsable de Producto de Movilidad Eléctrica de Endesa, José Ramón Serrano, catedrático de la UPV y director del Instituto Universitario de Investigación CMT, Eduardo Gómez, jefe de Ventas de Renault Retail Group y Enrique Bayonne, director del Clúster de Energía de la Comunitat Valenciana, debatieron acerca de estos puntos que cobran especial relevancia mientras fabricantes, administraciones, empresas y usuarios afrontan una transformación profunda de la movilidad. Frente a afirmaciones categóricas, el debate permitió poner argumentos sobre la mesa para entender qué barreras siguen existiendo, cuáles se están superando y qué ideas responden más al mito que a la realidad.
Una transformación global
La irrupción de la electricidad en el panorama del automóvil ha traído consigo una auténtica revolución. Un cambio que, tal y como argumentaba Enrique Bayonne «es mucho más que sustituir el vehículo de combustión por uno eléctrico. Mucha gente valora únicamente la autonomía. No es un detalle tan importante. Tienes que analizar para qué lo vas a necesitar y de qué tipo de infraestructura dispones».

Un análisis al que José Ramón Navarro añadía que «además hay que desmitificar el concepto de las ‘cero emisiones’, la electricidad ha venido a descarbonizar la movilidad, y es cierro que se recortan mucho respecto aun vehículo de combustión, pero aún estamos muy lejos de conseguir ese objetivo».
Ante la percepción global que el usuario en general tiene sobre la movilidad eléctrica, César Valle apostaba por desmitificar el problema de la recarga. «Se trata de una tecnología que no para de avanzar en autonomía acompañada en paralelo de un notable crecimiento de la infraestructura de recarga tanto pública como privada. Tenemos que cambiar esa idea acerca del uso del automóvil, y el eléctrico se presenta como la opción perfecta para las necesidades de movilidad del 90 por ciento de los conductores. Un claro ejemplo lo tenemos en la opción híbrida enchufable, una tecnología que permitiría a la práctica totalidad del usuario medio circular en modo eléctrico en su día a día, con autonomías superiores a los 100 kilómetros».
Un mismo argumento el que defendía Eduardo Gómez: «la autonomía es la principal barrera de entrada a la hora de la compra de un eléctrico. El conductor español recorre al día una media de 50 kilómetros, y en muchos casos de conducción urbana mucho menos. Por otro lado, hay que hacer una labor pedagógica y promover un cambio a la hora de realizar viajes más largos, que al fin y al cabo, en el ámbito personal suelen ser pocos al año».
El factor de la recarga
Otro aspecto directamente ligado al mito de la autonomía eléctrica es el de la recarga de las baterías y, como no, la viabilidad económica de la adquisición de un eléctrico. Serrano ponía sobre la mesa el factor añadido de la «ansiedad de la autonomía». Un problema que, tal y como relataba el catedrático de la UPV: «se presenta de manera automática cuando alguien utiliza por primera vez un vehículo eléctrico, pero que se ve superado de manera clara por las ventajas económicas que supone la utilización de la electricidad frente al combustible fósil».

César Valle argumentaba la falsa idea que existe en torno a la instalación de puntos de carga domésticos: «en muchas ocasiones el cliente cree que el montaje de un punto de carga es muy elevado y lo une a lo que le ha costado la compra de un coche eléctrico que, por tecnología, es más caro que uno de combustión. Pero hay que valorar el coste total de la propiedad y comprobar que a la hora de recargarlo en casa, se van a conseguir precios hasta cinco veces más baratos que los ofrecidos por los cargadores públicos. A lo largo del ciclo de vida del coche, el ahorro conseguido es más que evidente». Asimismo, aseguraba que «una buena infraestructura de recarga compensa de manera clara la falta de autonomía de un vehículo».
Según Bayonne, «la preocupación por la durabilidad de la batería es un tema recurrente entre los usuarios. Se trata de la parte más cara del vehículo y tanto particulares como empresas tienen sus reservas sobre el funcionamiento en un futuro de las baterías, por todo ello, hay que analizar todos los aspectos a la hora del cambio de tecnología, y el uso que se le va a dar para alcanzar la máxima rentabilidad». Además, el responsable del Clúster de Energía de la Comunitat Valenciana hacía especial hincapié en la educación del usuario en materia electrificada, trabajar en los sistemas de almacenamiento de la energía y en la territorialidad: «en los grandes ciudades, los puntos de carga son más importantes mientras que en las zonas despobladas cuenta más con tener un mayor nivel de autonomía».
En la misma línea, Eduardo Gómez apostaba por «una labor de asesoramiento personalizado en cada cliente, ya que la mayoría muestra sus dudas sobre la autonomía y viabilidad económica. Cada caso es diferente y nosotros intentamos dar soluciones adaptadas a cada necesidad y analizar kilometrajes, posibilidad de instalación de un punto de carga o cercanía de recarga pública. No obstante, la mayoría de los conductores son potenciales usuario de un eléctrico».
Un incierto salto tecnológico
Otro aspecto en el que los participantes de esta mesa redonda coincidieron fue el de la incertidumbre que se presenta ante tal salto tecnológico. En este sentido Eduardo Gómez asegura que «el usuario aún no está preparado para un cambio tan radical en tan corto espacio de tiempo. Hay que ir de manera más lenta en un escenario que convivan todas las tecnologías».
En la misma dirección se manifestaba José Ramón Serrano: «estamos ante movimientos geoestratégicos en materia energética y se le pide un esfuerzo muy grande al usuario, no podemos imponer la electrificación a corto plazo».
Asimismo, César Valle abogaba por «facilitar este proceso de manera lógica, para demostrar que es ventajoso y no una imposición, y si realmente una opción de futuro». Bayonne concluía apostando por «cambiar la percepción que se tiene del vehículo eléctrico y no se puede demonizar a la combustión y tirar todos los avances y tecnología desarrollada por la industria».


